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Intersecciones: la partida de BKS Iyengar

On Intuiciones de un don nadie

Antes de ayer falleció BKS Iyengar. Fue uno de los más activos difusores del yoga y practicante-creador de la forma de yoga que Bárbara enseña y que yo hace dos años intento aprender.

Nunca conocí a Iyengar, y de hecho no he leído demasiado sobre su vida. Pese a eso lo de ayer fue emotivo para mi. Quizás por notar la paz triste de Bárbara, quizás por leer los distintos testimonios y efectos de la muerte de Iyengar en internet.Pero también creo que fue emotivo porque mi vida estaba y seguirá estando llena de encuentros con ese viejo dinámico, cariñoso y severo que nunca conocí.

Lo está aún, a través de una práctica solitaria que 4 veces a la semana me lleva a pararme en una esterilla a dejar que el cuerpo haga cosas que antes no hacía.

Lo está también a través de la posibilidad de compartir un trabajo que es una forma de vida apasionada para la mujer que quiero.

LLUVIA

On caldo de aventuras

Cuando sale el tema de cuál es mi estación favorita, y para contravenir un poco a los amantes incondicionales del verano, siempre respondo que las dos templadas, cualesquiera. El calor siempre trae recuerdos antiguos e intensos, sí, para bien o para mal, quizá demasiado. Además, uno encanece inevitablemente, y julio viene a recordarme que cumplo un año más. Si coincide que tu estado no es el más esplendoroso, o estás convaleciente por equis, la canícula se convierte en una suerte de sopa agria picante donde flotan los trozos de ti mismo. Antes de acabar mal, hay que buscarse un salvavidas, y en este caso es el libro de relatos "Rain and Other South Sea Stories", de Somerset Maugham (1921).

Con este ambiente que oscila entre tormentoso y tórrido, es fácil ponerse cómodo y sentirse en la piel del escritor, espía y viajero británico, tomando notas desde alguna hamaca en la cubierta de un vapor, o contemplando la lluvia interminable desde la ventana de algún hotelucho, perdido en los mares del sur. El relato que abre y da título al libro es una delicatessen para degustar con un té o un whisky mientras cae el diluvio veraniego. Maugham sabe crear personajes vivos, y sospechas que de alguna forma son copias de gente real. Sus dotes de observación, la ironía fina, el manejo de las distancias al narrar, convierten esto tan complicado de escribir en una maniobra fácil, como si fuera un capitán curtido que nos lleva a puerto impasible, no importa en qué condiciones esté el mar, para nuestro alivio y felicidad de lectores.

No me gusta delatar argumentos y, como el autor, evitaré juicios y prejuicios. Ahí están la fe, los impulsos profundos, el sacrificio o la huida, la hipocresía y la verdad, el lugar de la mujer en el mundo. Muchos temas candentes que aún no están resueltos. Existen varias versiones cinematográficas, y alguna teatral, aunque sólo he visto y puedo recomendar la de 1932, protagonizada por una Joan Crawford emergente, que no necesita mucho para hacerse dueña de la pantalla, con una réplica interesante de Walter Huston, padre del director John. Para mi gusto, creo que el relato es más contundente que el guión, un tanto suavizado en una época de depresión y necesidad de taquillas sostenibles. De cualquier forma, os invito a leer un rato, o a ver blanco y negro en vuestras pantallas de plasma hasta que pase el mal tiempo si no el aburrimiento. Feliz verano.

http://www.archive.org/details/rain1932

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