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CORRIENDO CON HARRY

On caldo de aventuras

A menudo salgo a correr y no quiero oír el tráfico, los ruidos de la calle, el mío interior. Prefiero desconectar y me cansa un poco la música, repetitiva al final, las radios, la publicidad. Con muchos libros pendientes de leer, la alternativa de los audiolibros me está funcionando. Me divierto, es entretenido y el tiempo, y a veces el cansancio, vuelan. Correr es de cobardes, está bien, puede ser, pero correr con Harry Potter confiere un poco de valentía. Nuestra amistad no fue a primera vista, uno tiene sus prejuicios y huye de bestsellers y de libros para críos. Sin embargo, al convertirme en padre (y ya vamos para casi diez años) encontrar cosas que motiven a tu hijo a leer no es tan fácil, y si cada día sigues la rutina de leer y a la cama, pronto hasta la biblioteca se queda modesta.

Y tras un ¿por qué no?, el mundo mágico del chaval de Londres conquista a pequeños y a adultos poco a poco. Con muchas páginas (también pelis, será inevitable) acumuladas, crecimos juntos y nos plantamos en el quinto de la serie, "Harry Potter y la orden del Fénix", si bien, dada la edad y las circunstancias, la lectura ya se ha hecho privada, independiente. Tochaco voluminoso para un niño de aún nueve, y trama que se hace más compleja, pero no menos amena. Según mi hijo, hago trampas por escuchar en vez de leer (vale, un poco) y es que la falta de tiempo, otras lecturas a medias, y la nostalgia del personaje invitan a la locución. Una única narradora con sus dramatizaciones modestas, y no está tan mal. Muchas horas de diversión y compañía trotando por ahí, con una literatura dinámica y desenfadada, que se burla con fruición y ternura del mundo adulto, rígido, cruel y corto de miras, como uno de aquellos profes que tanto sufrimos en algún momento. Entonces no teníamos varita mágica para hacer los deberes ni cumplir los castigos. Ahora tampoco, pero si quieres contagiarte del valor necesario para afrontar grandes retos cotidianos, el chico de las gafas seguro que no te defrauda (ni tampoco a tus pequeños).

Como colofón, hasta puedes animarte a probar uno de los refrescos preferidos en Hogwarts, cole de Harry, jugo de calabaza.

LLUVIA

On caldo de aventuras

Cuando sale el tema de cuál es mi estación favorita, y para contravenir un poco a los amantes incondicionales del verano, siempre respondo que las dos templadas, cualesquiera. El calor siempre trae recuerdos antiguos e intensos, sí, para bien o para mal, quizá demasiado. Además, uno encanece inevitablemente, y julio viene a recordarme que cumplo un año más. Si coincide que tu estado no es el más esplendoroso, o estás convaleciente por equis, la canícula se convierte en una suerte de sopa agria picante donde flotan los trozos de ti mismo. Antes de acabar mal, hay que buscarse un salvavidas, y en este caso es el libro de relatos "Rain and Other South Sea Stories", de Somerset Maugham (1921).

Con este ambiente que oscila entre tormentoso y tórrido, es fácil ponerse cómodo y sentirse en la piel del escritor, espía y viajero británico, tomando notas desde alguna hamaca en la cubierta de un vapor, o contemplando la lluvia interminable desde la ventana de algún hotelucho, perdido en los mares del sur. El relato que abre y da título al libro es una delicatessen para degustar con un té o un whisky mientras cae el diluvio veraniego. Maugham sabe crear personajes vivos, y sospechas que de alguna forma son copias de gente real. Sus dotes de observación, la ironía fina, el manejo de las distancias al narrar, convierten esto tan complicado de escribir en una maniobra fácil, como si fuera un capitán curtido que nos lleva a puerto impasible, no importa en qué condiciones esté el mar, para nuestro alivio y felicidad de lectores.

No me gusta delatar argumentos y, como el autor, evitaré juicios y prejuicios. Ahí están la fe, los impulsos profundos, el sacrificio o la huida, la hipocresía y la verdad, el lugar de la mujer en el mundo. Muchos temas candentes que aún no están resueltos. Existen varias versiones cinematográficas, y alguna teatral, aunque sólo he visto y puedo recomendar la de 1932, protagonizada por una Joan Crawford emergente, que no necesita mucho para hacerse dueña de la pantalla, con una réplica interesante de Walter Huston, padre del director John. Para mi gusto, creo que el relato es más contundente que el guión, un tanto suavizado en una época de depresión y necesidad de taquillas sostenibles. De cualquier forma, os invito a leer un rato, o a ver blanco y negro en vuestras pantallas de plasma hasta que pase el mal tiempo si no el aburrimiento. Feliz verano.

http://www.archive.org/details/rain1932

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