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LA HISTORIA DE UN BESO

Señoras, caballeros:

Bienvenidos otra vez a un nuevo San Valentín, un día sin igual para hablar de amor sin sentirse demasiado incómodo. Por cierto, ¿recuerdan ustedes su primer beso romántico? El mío fue perpetrado en un baile del instituto, cuando aún había ocasión de bailar agarrado. No hubo demasiados preámbulos, y aquella simpática pelirroja y yo nos besamos como si no hubiera un mañana... Y efectivamente, al día siguiente ya se había olvidado de mí, como si todo hubiera ocurrido en mi imaginación, frustrando mi pasión de novato.

Puede que desde entonces arrastre esa asignatura pendiente. La realidad, comparada con nuestras ilusiones, suele ser un desastre, o una copia de mala calidad. Así que voy a confesar que cuando me siento blando y nostálgico, y en el fondo necesito conectar con ese lado inocente y feliz que duerme escondido en algún cajón olvidado, cuando me siento más azul... acudo al blanco y negro, a los queridos musicales de los años treinta, y cómo no, a los incomparables Fred y Ginger.

¿Y dónde podía encontrar yo mejor ejemplo de amor ideal? Sus comedias sentimentales y desenfadadas, de diálogo chispeante, en medio de unos decorados teatrales, fabulosos, y donde un baile o una canción (con temas memorables de Irvin, Gerswin o Porter, clásicos todavía hoy) solucionan cualquier conflicto de pareja. La complicidad, el talento, la química entre ambos hacía pensar inevitablemente que eran algo más en la vida real. Siempre ha habido rumores sobre su posible relación, incluso las malas lenguas decían que se llevaban fatal. ¿Cómo podía ser? Hasta el punto de que el público se preguntaba, despúes de varias películas de amor y final feliz, cómo era posible que nunca, absolutamente, se besaran en la pantalla.

SER, NADA Y CIENCIA SAGRADA #MAPUCHE PLANTEAMIENTO DE UN INTERROGANTE METAFISICO.

On La jornada barroca

SER, NADA Y CIENCIA SAGRADA MAPUCHE

PLANTEAMIENTO DE UN INTERROGANTE METAFISICO.

Por Barroco Austral

Para desocultar “lo humanidad” que existe en una determinada comunidad hay que referirse cómo está planteada el interrogante [n del a: el ruego entre los entes] metafísico fundamental, es decir, la cuestión sobre el acercamiento [n del a: dejar al ente sin cerca] hacia la naturaleza del deslinde entre El Ser mismo y La Nada pura. En otras palabras, aquí se habla de un hacer ciencia sagrada en cuanto trata asuntos que descifran la emergencias del espíritu. En “lo humanidad” hoy dominante denominada modernidad se llega al planteo de establecer oposiciones excluyentes entre lo universal y lo particular, entre lo que es y entre lo que no es, llegando a definir como soporte de la metafísica que La Nada es lo que carece del acto del ser. Sin embargo, del modo mencionado somos acuarraigados a vórtices, pues La Nada para que sea La Nada debe suceder el acto del Ser en el carecer, pero si sucede deja de ser La Nada siendo El Ser con La Nada en el carecer, pero si sucede en este carecer no hay La Nada, disolviéndose El Ser con La Nada en el carecer volviendo El Ser a La Nada que debe tener un acto del Ser en carecer que impide que La Nada sea. Tales torbellinos lógicos hacen que la esencia de la modernidad se desenfrene hasta que llega a estrangular a cualquiera forma de humanismo. Cuando el sujeto histórico moderno deja de avalarse en escuelas de pensamiento trágicamente termina por igualar entidades al Ser, dándose de este modo emergencias de aberraciones.

Entonces, ¿no hay una potencia para ejercitar otra forma de acercamiento hacia los brotes del continente común entre El Ser y La Nada?

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